Pese a la reticencia de buena parte de la población hacia la comida no natural —entendida como transgénica, no como procesada—, todo apunta a que estamos abocados a una alimentación cada vez más artificial. No por capricho, sino por necesidad: un modelo diseñado para reducir intolerancias, alergias, diabetes u obesidad hasta convertirlas en anomalías estadísticas.
A ello se suma el auge del animalismo y del veganismo, que evidencian cómo una parte creciente de la población opta por no interactuar con productos de origen animal, ni siquiera de forma indirecta. Estas posturas favorecen, muchas veces de manera inconsciente, la aceptación de alimentos sintéticos o diseñados en laboratorio.
Todas las señales indican que, en un futuro cada vez más cercano, no solo dejaremos de consumir animales, sino también vegetales tal y como los entendemos hoy. Es posible que ambos sobrevivan como reliquias gastronómicas: alta cocina, precios prohibitivos y riesgos sanitarios elevados. En un mundo optimizado para eliminar intoxicaciones e intolerancias, comer un animal o una planta «natural» será un gesto excepcional, casi temerario.
Los primeros filetes de carne cultivada en laboratorio datan de 2013, y ya en 2018 comenzaron los primeros experimentos funcionales de impresión de alimentos. Hoy existen impresoras de comida capaces de trabajar con pastas vegetales, proteínas alternativas, chocolate, masas o purés nutricionales personalizados. Sus aplicaciones van desde la restauración experimental hasta hospitales y residencias, donde permiten ajustar textura, nutrientes y calorías al milímetro.
Actualmente, estas impresoras tienen precios que oscilan entre los 1.000 y 4.000 euros en modelos domésticos básicos —muy básicos—, mientras que las versiones profesionales pueden superar los 10.000 o incluso 50.000 euros. Sin duda, su coste caerá de forma drástica en los próximos años.
Star Trek ya lo predijo con sus replicadores de comida; o quizás lo inspiró… Los tripulantes decían qué comida o bebida querían y cómo la querían y en apenas unos segundos se materializa ante ellos.