La Sirena Eléctrica

Baliza V-16: De mal en peor

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Imagen de la DGT

Las balizas V-16 están demostrando ser más un despropósito que un verdadero aliado tecnológico para la seguridad vial. Su escasa efectividad como dispositivo lumínico de emergencia —denunciada tanto por asociaciones de consumidores como por sindicatos policiales— debería haber sido motivo suficiente para replantear su implantación. ¿No sería mejor que lo fabricantes de nuevos vehículos les incluyeran balizas de serie? ¿O acaso compramos los airbags aparte?

Pese a las advertencias de voces autorizadas sobre su ineficiencia y pese al evidente sinsentido de imponer su obligatoriedad únicamente a los vehículos matriculados en España —dejando fuera a los coches extranjeros que circulan por nuestras carreteras—, las balizas llegaron. Y lo hicieron por la puerta grande. Se descubrió que «cualquiera» puede acceder a la geolocalización de vehículos averiados, abriendo la puerta a robos, estafas y usos indebidos de una información especialmente sensible.

Quizá no pueda achacarse directamente al Gobierno la proliferación de balizas-fake que inundaron el mercado —provocando que muchos conductores perdieran una media de 50 euros en dispositivos inútiles—, pero, al final, todo suma. O más bien resta. Resulta difícil no pensar que los únicos beneficiados de esta operación han sido los vendedores de balizas y el propio Estado, gracias al IVA recaudado.

Y es una lástima, porque la idea de fondo es buena. Las balizas de emergencia, como concepto, son tan necesarias como los botones de aviso que utilizan muchos ancianos o enfermos, o como los relojes inteligentes capaces de detectar caídas o desvanecimientos. El problema no es el concepto, sino su ejecución, que está resultando una auténtica chapuza.

El futuro pasa por que cada vehículo incorpore de fábrica su propio sistema de balizaje inteligente. De hecho, ya contamos con un sistema primitivo: los intermitentes de emergencia. No se trata de inventar nada nuevo, sino de actualizar y evolucionar lo que ya existe. España podría haber liderado en Europa una iniciativa para exigir a los fabricantes la integración de sistemas de balizaje avanzados y para que expertos independientes en ciberseguridad desarrollasen un canal seguro de geolocalización de emergencias.

Aún estamos a tiempo. Bastaría con lanzar una iniciativa seria y coordinada para que, en pocos años, todos los vehículos de nueva fabricación tuvieran un balizaje útil y eficiente. Pero, claro, a ver cómo le dices ahora a la población que se olviden de las balizas.

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